INNOVACIÓN/ REDES INTELIGENTES: EL DESARROLLO DE UNA “RED INTELIGENTE”

A la luz del panorama cambiante del sector de la energía en Francia y en el resto del mundo, de nuestro consumo, que evoluciona y es cada vez más elevado, y de la aparición de nuevos problemas medioambientales, nuestra red de distribución eléctrica diseñada sobre un enfoque central ha dejado de ser un modelo viable.

Por ello, es necesario reajustarla para hacer frente a las nuevas necesidades de energía con el fin de ofrecer una respuesta más apropiada a los grandes retos a los que se enfrenta. Debe evolucionar y convertirse en “inteligente” con el fin de aumentar la capacidad de respuesta potencial de los operadores de redes, y permitir a los usuarios administrar su consumo de forma dinámica.

Las redes inteligentes son una nueva generación de redes eléctricas diseñadas para superar las deficiencias del sistema actual y que tienen en cuenta los nuevos aspectos asociados a la energía (precios de la energía, emisiones de CO2, gestión de pico de electricidad, combinación energética, etc.) mediante la integración eficaz del comportamiento y la actividad de todos los usuarios conectados (productores, consumidores y usuarios que producen y consumen) para construir un sistema rentable y sostenible con pocas pérdidas y un alto nivel de calidad y seguridad del suministro. Para lograr este objetivo, las nuevas redes combinan todas las innovaciones disponibles y tecnologías de la información y de la comunicación para el seguimiento de la actividad de las partes interesadas en el sistema eléctrico. Promueven la comunicación entre redes y la interacción entre las partes interesadas, propiciando así una mayor capacidad de respuesta.


En consecuencia, las redes inteligentes cumplen tres objetivos principales:

  • Mejorar la calidad de la red, la fiabilidad y la estabilidad en un contexto de creciente interconexión entre las redes.
  • Promover el uso de fuentes de energía renovables (solar, eólica), lo que facilita su integración en los sistemas de energía que ya han de soportar cargas elevadas, y mejorar la estabilización de estas redes para fuentes renovables altamente intermitentes.
  • Optimizar la eficiencia energética: asegurar que el equipo pueda utilizar sus capacidades al máximo, reducir las pérdidas y mejorar la gestión de la demanda, lo que otorga mayor flexibilidad a los productores (gestión de red más flexible) y los consumidores y, sobre todo, les permite ser más activos.