La importancia de no discriminar por motivos de género

prejuicios de género
07/10/2020

Elena,

Desarrolladora de SCADA

“Solo con hechos podemos silenciar a aquellas personas que, aún hoy, siguen teniendo prejuicios de género”, así nos lo cuenta nuestra compañera Elena, quien trabaja como desarrolladora de SCADA en ALTEN Italia. En la siguiente entrevista, nos habla sobre su proyecto, su paso por ALTEN y sobre el papel que están desarrollando las mujeres en la ingeniería.

Pregunta: ¿Cuál es el proyecto en el que estás trabajando?

Respuesta: Desde que comencé a trabajar en ALTEN, formo parte del equipo SCADA. Empecé con proyectos pequeños, relativos a algunas líneas ferroviarias italianas, y he ido evolucionando hasta la actualidad, donde ejerzo como directora técnica en un proyecto para la creación de aplicaciones SCADA (es decir, recopilación de datos de campo y diagnósticos) para tres líneas del Metro de Milán y para una nueva línea ferroviaria en Rumania. En la práctica, me encargo tanto de modelar las entidades para la creación de una base de datos correcta, como de programar y crear la interfaz gráfica de la aplicación, que será la que permita al usuario final realizar controles y comandos remotos sobre los distintos objetos de campo. Ser responsable implica tener que interactuar continuamente con el cliente, ocuparse de la mayoría de los desarrollos, y gestionar y coordinar el trabajo de quienes colaboran conmigo en este proyecto.

P: ¿Qué es lo que más te gusta del trabajo que ejerces?

R: Siendo una persona extremadamente curiosa, siempre me ha gustado la idea de no trabajar de forma monótona. Esta actividad me permite ocuparme de la programación, la organización de la base de datos, la documentación, la creación de interfaces gráficas, el contacto con los clientes, los viajes… Nunca te aburres, aunque siempre trabajes para el mismo proyecto; hay tantas facetas en las que puedes trabajar que es difícil que dos días sean iguales. Además, mi trabajo actual me ha dado la oportunidad de adquirir nuevas experiencias, como viajes internacionales o sesiones de prueba con turnos nocturnos en las instalaciones del cliente.

También me gustaría destacar el buen ambiente en el que tengo la suerte de trabajar. Mis compañeros son personas súper competentes, además de muy afables, lo cual facilita mucho el trabajo.

P: ¿Cómo comenzó tu interés en la ingeniería?

R: Cuando terminé el instituto no tenía una idea clara, lo único que afirmaba con seguridad era “NO a la ingeniería”, porque odiaba las matemáticas. Pensé en medicina y fisioterapia; sin embargo, decidí tener también en cuenta alguna otra carrera más abierta, para no arriesgarme a pasar un año sin hacer nada en caso de no pasar los dos exámenes de ingreso. Ese año pusieron la licenciatura de biología en un número cerrado, por lo que la única alternativa, vagamente relevante para mí, era la ingeniería biomédica. Me oponía tanto a la idea de hacer ingeniería que ni siquiera sabía de qué trataba el grado. Sin embargo, no pasé las pruebas, por lo que me resigné a estudiar ingeniería biomédica… después de los primeros tres meses de clase, el amor estalló y me di cuenta de que estaba hecha para ello. Más tarde, cursando algunas asignaturas comunes con medicina, tuve la confirmación definitiva de que no era apta para ese tipo de estudio y que mi enfoque mental de las situaciones y problemas en realidad siempre habían sido los de una ingeniera, aunque no me había dado cuenta. A día de hoy, estoy muy contenta de haber estudiado ingeniería biomédica, porque tiende a dar una formación más transversal que otros cursos de ingeniería.

P: ¿Cómo recuerdas tu período universitario?

R: Lo recuerdo como un período muy cansado, pero también lleno de grandes momentos y bonitos recuerdos, especialmente de la gente con la que viví ese camino. En particular, me enseñó a utilizar un enfoque mental racional, no sólo aplicado al estudio sino a cualquier aspecto de la vida, partiendo de la consideración de que el ser humano puede ser visto como una “máquina”.

P: ¿Crees que la ingeniería sigue siendo un sector principalmente asociado a los hombres, o has notado un cambio en esta tendencia?

R: En mi opinión, en algunas ramas de ingeniería sí existen prejuicios de género, en otras no tanto. Por ejemplo, en la ingeniería biomédica, química o de construcción, era evidente que el número de estudiantes masculinos y femeninos estaba bastante equilibrado, en algunos años incluso la mayoría eran mujeres. Sin embargo, en facultades como la de ingeniería informática o electrónica eran prácticamente todos hombres. No obstante, este comienzo de cambio empieza a reflejarse en las empresas; en mi corta experiencia laboral he comprobado que, en general, hay muchas más cuotas rosas en todos los trabajadores que antes, especialmente en las empresas con una edad media más joven.

P: ¿Has encontrado dificultades u obstáculos por ser mujer?

R: Nunca me he encontrado con obstáculos o dificultades particulares para trabajar en ingeniería siendo mujer. Alguna vez he tenido que aguantar alguna broma sexista, pero fue más a nivel universitario. Personalmente, nunca he sufrido prejuicios de género a nivel laboral, pero creo que, en general, todavía algunas mujeres, especialmente las mujeres atractivas, tienen que demostrar mucho más que el resto para recibir la misma consideración. En cualquier caso, creo que la determinación, el compromiso y los resultados hablan por sí mismos. Solo con hechos podemos silenciar a aquellas personas que, aún hoy, siguen dudando del valor de las mujeres. Personalmente, he conocido a poca gente así, lo que me da mucha esperanza, creo que vamos en la dirección correcta. Además, sobre todo en las empresas “jóvenes”, observo que cada vez más mujeres ingenieras ocupan puestos importantes.

Q: ¿Cuál cree que es el valor que ALTEN aporta en tu proyecto?

R: Puedo decir que, en las diferentes fases de mis dos proyectos, especialmente en los momentos más difíciles, he recibido de ALTEN el apoyo necesario para superar los diversos obstáculos, lo que me ha hecho sentirme muy valorada. Creo que es importante sentir el apoyo y motivación de los demás cuando se te confían ciertas responsabilidades, por lo que considero que es un valor fundamental que me permite trabajar de la mejor manera posible en los proyectos que llevo a cabo.

P: ¿Por qué una mujer debería elegir trabajar en ALTEN?

R: Porque no creo que ALTEN favorezca a ninguno de los dos géneros, lo cual me parece correcto; no pretende que, como mujer, tengas que demostrar algo más que tus compañeros y, al mismo tiempo, no te discrimina de forma opuesta, es decir, no te beneficia sólo porque seas mujer. Creo que dejan atrás los prejuicios de género. Esto me hace sentirme totalmente cómoda en mi entorno de trabajo, pues me hace apreciar plenamente los resultados que consigo porque me da la certeza de que realmente me los merezco.

Gracias Elena por contarnos tu historia, puedes leer más en nuestra sección Women@ALTEN 

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