El valor de ALTEN reside en las personas que lo componen

El valor de ALTEN
10/09/2020

Chiara,

Desarrolladora de software.

Soy Chiara y he estudiado Ingeniería Informática. En ALTEN, me dedico al desarrollo de software para aplicaciones SCADA, utilizadas para la gestión del tráfico y el diagnóstico de equipos eléctricos en sistemas de metro o líneas de ferrocarril.

Pregunta: ¿En qué proyecto trabajas actualmente?

Respuesta: Mis inicios en ALTEN se remontan a un proyecto de investigación. Al final de esta fase, además de ayudar a los compañeros que vinieron después de mí, proponiendo nuevos desarrollos, y encargándome del mantenimiento del manual que contenía todo el know-how, también inicié el camino hacia las aplicaciones SCADA. Mi proyecto actual consiste en el desarrollo completo de una aplicación para la gestión del tráfico ferroviario, en particular de algunas líneas donde destacan las que conectan con París. El desarrollo se articula en todos los frentes, tanto en el front-end, a través de la implementación de nuevas funcionalidades en la interfaz hombre-máquina (HMI), como en el back-end, a través de la construcción de la parte lógica para el servidor de la aplicación. Si es necesario, también se tocan y profundizan las configuraciones de todo el proyecto; por lo tanto, la aplicación proporciona al cliente todas las funcionalidades que se utilizan normalmente en el entorno ferroviario, así como algunas nuevas propuestas y solicitudes específicas. Algunos ejemplos de esas funciones son: la vigilancia de los movimientos de los trenes, el seguimiento de los retrasos, la posibilidad de controlar los componentes de hardware, y las herramientas especiales para proporcionar información al público.

Actualmente, mi figura en el equipo, aunque nació como una figura puramente conectada a la parte del cliente, ha demostrado actuar de manera transversal en todo el proceso de desarrollo, de modo que opero en varios puntos de la aplicación y del producto suministrado. 

P: ¿Cómo es el equipo con el que trabajas?  

R: El equipo en el que trabajo se compone de muchos subgrupos, ya que algunas características son compartidas con otros proyectos. Cuantificar el número de personas es difícil porque el equipo es muy dinámico y la información se comparte entre todos, por lo que no siempre se puede definir el límite de acción.  Por ejemplo, en un principio me asignaron trabajar en el lado del cliente, pero la disminución de las necesidades me llevó a ayudar al lado del servidor, lo que a su vez me permitió interactuar con mecanismos intermedios y protocolos de comunicación. Quiero decir, nunca te aburres.

La mejor parte de lo que hago es tener que interactuar con mi equipo. Cuando hay momentos en que las actividades son urgentes, difíciles y confusas, siempre encontramos una forma de compartir experiencias y encontrar la mejor solución posible. Compartir (información, experiencias, conocimientos…), en mi opinión, es una parte esencial del trabajo, no sólo en términos de funcionalidad, sino también en términos de bienestar personal.

P: ¿Cómo comenzó tu interés por la ingeniería?

R: En mi familia, mis dos hermanos mayores estudiaron ingeniería así que, cuando tuve que elegir, mi destino parecía estar ya escrito. Pero mi deseo de destacar, combinado con mi inclinación a comprender la esencia de las cosas, me empujó hacia una facultad de ingeniería diferente a la de mis hermanos: la ingeniería informática. Desde que era niña, siempre me ha parecido muy divertido desmontar y volver a montar mi ordenador, estudiar sus partes y entender las conexiones. Veía la informática como un continuo concurso de lógica que me encantaba, así que lo intenté de esa manera y… ¡acerté!

P: ¿Cómo recuerdas la universidad?

R: La palabra que creo que mejor describe mi período universitario es “agitado”. Recuerdo momentos de locura tratando de terminar todos los exámenes a tiempo, pero a la vez, de la mejor manera. Me doy cuenta, mirando hacia atrás, de que he crecido mucho durante mis años universitarios, y no me refiero sólo como persona, sino, por ejemplo, a la hora de tratar los problemas: la universidad me ha dado un enfoque metodológico y muy específico. Siempre teniendo en cuenta el equilibrio adecuado entre la diversión y el estudio, creo que he sido capaz de lograr casi todos mis objetivos en relación con la universidad; tengo pocos resentimientos y muchos recuerdos felices. Por eso no me siento “nostálgica” o “arrepentida” de nada.

Creo que es curioso que me apasionara la ingeniería informática porque me encantaban las asignaturas de ciencias y la necesidad de “construir cosas”, pero durante mis estudios descubrí un interés por el mundo de la automatización que iba mucho más allá de la informática pura. Descubrí técnicas, conocimientos y prácticas relativas a la automatización industrial que me enamoraron. ¿Cuál es la parte divertida? Empezar con creencias firmes y luego descubrir que nuestro mundo es un “camino alternativo”, que nunca hubiera pensado tomar. 

P: ¿Crees que la ingeniería sigue siendo una rama principalmente asociada a los hombres, o has notado un cambio en esta tendencia? 

R: Desafortunadamente, creo que todavía hay una tendencia a pensar que el mundo de la ingeniería es de hombres. Sin embargo, observo que cuando se presenta una mujer ingeniera, la sorpresa cada vez es más limitada; esto es un claro índice de que cada vez es más común tratar con mujeres. De hecho, también observo esta tendencia en los equipos que veo en el trabajo, donde el porcentaje de mujeres es mucho mayor que hace sólo unos años.

P: ¿Has encontrado dificultades u obstáculos por ser una mujer ingeniera?

R: No diría que he encontrado ningún obstáculo en mi carrera, ni siquiera en la universidad. Sin embargo, sí que notaba una diferencia en el trato de los superiores o profesores. Como mujer, percibo que nuestro papel va en la dirección correcta, es decir, en tener los mismos derechos, en todos los sentidos, que los hombres. Seguramente, lucho todos los días para demostrar a los que me rodean que no hay razones para que los dos papeles difieran de ninguna manera. Espero, por tanto, que no exista la predisposición ni la necesidad de separar las dos figuras, ya que ser ingeniero/a va asociado a las competencias que tiene esa persona, no a su género. 

Q: ¿Cuál crees que es el valor que ALTEN aporta a tu proyecto?

 R: Creo que ALTEN ofrece grandes consultores. Mi esfuerzo y el de mis compañeros se reflejan en el proyecto y su finalización. Además, creo que aportamos conocimientos, técnicas y metodologías para compartir y aplicar a otros proyectos. Este es el poder de una empresa tan heterogénea: abre puntos de vista y correlaciones no triviales que aparentemente no interactúan, permite un crecimiento de 360 grados, así como la posibilidad de conocer diferentes puntos de vista e integrarlos con los propios. El valor de ALTEN está dado por las personas que lo componen.

P: ¿Por qué una mujer debería elegir trabajar en ALTEN? 

R: Personalmente, no he visto ninguna diferencia de trato que me haya hecho pensar que ALTEN favorece a un sexo en particular. La mayor razón para trabajar en ALTEN es el clima de la empresa: siempre hay alguien dispuesto a ayudarte, a enseñarte, a apoyarte y a ponerte en el camino correcto. Por mi propia experiencia, puedo decir que estoy muy satisfecha con mi desarrollo en la empresa, ya que me doy cuenta de que puedo manejar mejor las situaciones, las reacciones, las discusiones y las interactuaciones con los demás para sacarles el máximo provecho. Todavía tengo mucho que aprender, por supuesto, ¡pero es una suerte que pueda hacerlo con la ayuda de personas con más experiencia que yo!

Gracias Chiara por contarnos tu historia, puedes leer más en nuestra sección Women@ALTEN 

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